La gentileza siempre es signo de traición - François Mauriac

Hay puñales en las sonrisas de los hombres; cuanto más cercanos son, más sangrientos - William Shakespeare

Seguidores de huellas

junio 09, 2013

Queridos seguidores:

Pido disculpas por tan largo tiempo sin entrada y también por adelantado por lo que voy a decir ahora: esta historia no me convence.
Siempre he estado en contra de los tópicos, las historias típicas... todo este tipo de cosas. Y me estoy dando cuenta de que esta historia que tengo en mente sigue algunas de estas directrices de las que me suelo quejar y de las que estoy aburrida, por lo que voy a dejar de escribir aquí.
Esto no significa que la historia de Melanie se termine aquí y ahora. Volverá con una historia similar, por las mismas líneas, aunque un poco modificada. Por supuesto, en cuanto escriba esa historia y me dedique a publicarla, os avisaré por aquí para que podáis leer si aún estáis interesados.
Sin más, dejo la entrada aquí. Me da un poco de penita tener que dejar este blog, pero, de verdad, no me convence demasiado. Por supuesto el blog no va a ser eliminado.
Muchos besos, cariños y gracias por leerme día a día. Podéis visitarme en mi blog principal si queréis (Sentimientos, letras y canciones), ahí sí que seguiré publicando con asiduidad. Pero la historia de Melanie, por ahora, quedará parada.
Un saludo a todos y a todas, ¡y hasta pronto!

febrero 01, 2013

Capítulo 5. Casualidad. Parte 9


¡Mel! ¡La chica desaparecida! Siéntate, anda, que te he guardado sitio —Alice guiñó un ojo a su prima mientras le señalaba un lugar al lado de Liam.
Melanie la miró con odio y se sentó lo más apartada posible del muchacho. No le gustaban los desconocidos, y menos si captaban su atención y les rodeaba un aura de misteriosa bondad y tranquilidad. No confiaba en las impresiones que mostraban las personas. La gente es mentirosa.
Estuvieron parloteando largo y tendido sobre temas banales de actualidad y estudios. Liam había terminado la enseñanza obligatoria y se ganaba la vida como podía, ya que había dejado los estudios. Para entonces, estaba ahorrando para poder hacer un ciclo o curso y ganarse la vida más decentemente.
Siguieron hablando durante un rato más, hasta que fue hora de cenar y Alice despidió a los chicos. Le estrechó la mano a Liam y depositó un beso en los labios de Erik.
¿Qué quieres con Mel? —preguntó Erik a Liam sin rodeos una vez en el ascensor.
Liam dio un respingo apenas perceptible.
¿Yo? Eh… Nada, sólo la vi mal y me preocupé por ella ayer.
¿Y hoy?
Sólo les he prestado mi ayuda a dos damas que la necesitaban. No veo nada anómalo en ello.
Bueno. Supongo que tienes razón. Hasta otra.
Erik salió del ascensor dejando a Liam atrás con andares rápidos. A él no le gustaba Liam. Le daba mala espina, al igual que el otro muchacho, Zachary.

¤

No tengo nada nuevo —dijo el chico mientras daba un sorbo al café.
¿Y eso? Siempre has sido eficiente.
¡Venga ya! La conocí ayer. Dame tiempo. No confía en nadie.
El hombre canoso miró a su alumno. Tenía razón.
Hazte su amigo o algo. La quiero antes de fin de curso.


************************************************************************

FIN DEL CAPÍTULO 5. EL SIGUIENTE CAPÍTULO TARDARÁ UN POCO PORQUE AL PERDER TODO EL TRABAJO AÚN ESTÁ EN PROCESO DE ESCRIBIRSE. UN BESICO A TODOS Y TODAS Y GRACIAS POR LA COMPRENSIÓN. FELIZ FIN DE SEMANA.

enero 30, 2013

Capítulo 5. "Casualidad". Parte 8


¡Ya estoy en casa…!
Alice no recibió ninguna respuesta.
¿Mamá?
Divisó un post-it en la nevera. Era el mismo que había dejado ella esta mañana.

*Me voy con Mel de compras. Estaré para la cena. Un beso.
*Me fui a visitar a tu padre al trabajo. Volveré después de la cena. Hay pasta para cocer en la despensa. Besito.

¡Pues menuda gracia! —exclamó Alice—. Bueno, es igual; pasad al salón y acomodaos, yo preparo algo y voy en seguida.

¤

Los tres que quedaron en el salón no cruzaron palabra apenas desde que Alice marchó a la cocina. Cuando ésta volvió encontró a Erik y Lian intercambiando pequeñas ráfagas de palabras y a Melanie algo apartada, asomada al balcón.
¡Oh, venga ya! —exclamó Alice cuando llegó con un poco de té—. Parece el concurso de: ¿quién se pone más tenso que la cuerda de una cometa? —sirvió el té y se sentó junto a Erik.
Voy un momento a mi cuarto —murmuró Melanie mientras huía escaleras arriba.
«Dios, Dios, Dios, ¿qué hago, por qué está aquí, cómo me encontró? Dios». Estaba nerviosa, ocurrían demasiadas cosas a la vez. Sabía que estaba siendo borde y no quería; aquel muchacho, Liam, le transmitía buenas vibraciones, paz y tranquilidad. Pero no sabía lo que ocurría. ¿Le había seguido? En ese caso, ¿por qué, qué motivos tenía?
Subió a su habitación y dio un par de vueltas en redondo. Se sentó en el suelo y realizó sus llamados “estiramientos de relajación”. Con los nervios algo más paliados, decidió volver a bajar.

enero 28, 2013

Capítulo 5. "Casualidad". Parte 7


¿Necesitáis ayuda con el cargamento? —preguntó un chico que pasaba por allí a las muchachas.
Eh… creo que sí —Alice cogió una bolsa que había estado a punto de caerse y la puso en equilibrio. A continuación alzó la mirada—. ¡Eh! ¡Yo a ti te conozco! ¡Tú eres el chico guapo y simpático que puso celoso a mi novio porque me vio llorando y vino a preguntarme qué me pasaba!
Sí, te recuerdo. ¿Estás mejor? —el joven dibujó una sonrisa con los labios y sus ojos azules brillaron.
Chí —respondió Alice distorsionando la palabra— arigatou1 —continuó en japonés haciendo una pequeña reverencia.
Y a tu… amiga también la conozco, aunque se haga la desentendida.
No creo que nos hayamos visto antes —comentó Melanie entre dientes.
Haciendo caso omiso de sus palabras, el chico continuó hablándole.
¿Estás mejor, Chica Desconocida? Me diste plantón, pequeña testaruda —sonrió, enseñando una dentadura casi perfecta. Era una sonrisa afable.
¿Plantón? —susurró Alice de forma imperceptible.
No sé de qué me hablas —dijo ella. Mintiendo.
Bueno, vale, Chica Desconocida; haré como que ayer no hablamos, que no te conozco, y os ayudaré a llevar las bolsas como buen caballero que soy.
En ese momento llegó Erik resoplando.
Ya os ayudo, chicas, ¡joder! Menudo cargamento —miro al otro joven de reojo—. ¿Tú por aquí? ¿Qué hay de nuevo?
Nada, vi a dos mujeres que necesitaban ayuda y me acerqué a ofrecérsela como un caballero que soy, pero ya veo que tienen ayuda más que suficiente contigo. Ya me voy —hizo ademán de volverse al tiempo que se despedía con la mano y una sonrisa.
¡¡No-no-no-no-no!! —gritó Alice— ¡Que Erik solo no puede! ¡Acompáñanos!
¿Pero estás loca? —susurró Melanie casi para sí, pero con la potencia suficiente como para que Alice la oyera—. Te mataré cuando lleguemos a casa.
Pero, antes de matarme, tú tienes algo que contarme, granujilla —susurró ella.
Echaron a andar con unas cuantas bolsas cada uno y Alice y su “chico guapo y simpático” parlotearon durante todo el camino. Erik estaba cada vez más suelto, y Melanie cada vez más cortada. Le agradaba el chico de los ojos claros, pero a la vez percibía esa constante presencia inquietante que no sabía ubicar, aunque no parecía venir de él; él transmitía seguridad.
A propósito, ¿cómo os llamáis? —preguntó el chico alto.
Ella Alice Alava y él Erik Nosequé —farfulló Melanie antes de que nadie más pudiera responder.
Erik Sorensen —corrigió él, tras una breve risa.
Yo me llamo Liam Shields. ¿No me dices tu nombre…, Chica Desconocida? —era la tercera vez que usaba ese apelativo para referirse a ella.
Venga, no seas tonta —la animó Alice.
Melanie suspiró.
Mel. Mi nombre es Mel.
Mel, ¿Melinda? —el chico sonrió hacia ella para darle ánimos
Melanie —dijo ella enrojeciendo.
Es un nombre bonito. ¿Inglés, no?
Más o menos.
Conversación zanjada.
Un silencio molesto se instaló entre los cuatro jóvenes. Liam iba mirando a su alrededor mientras Melanie mantenía la vista clavada en sus zapatos. Alice conversaba con Erik de cosas banales y en voz baja, con aire incómodo.
Después de un trayecto de unos cinco minutos, llegaron a la casa de Alice y llevaron las bolsas hasta el ascensor.
¿Vais a subir? —preguntó Alice a los chicos. Erik la asió de la mano y la besó en la frente. Mientras, Alice observaba divertida la cara de duda de Liam y la de odio que le dirigía Melanie—. Sube tú también, persona-de-la-cual-no-recuerdo-el-nombre. Total, me has ayudado a traer las bolsas; ¿té o café?
1 Del japonés: gracias

enero 27, 2013

Capítulo 5. "Casualidad". Parte 6


Melanie dio un respingo. Sentía cosas raras a su alrededor. Por un lado, una presencia tranquila y protectora, confiable; por otro, una amenazante, frívola, inquietante. Miró hacia todos los lados. Alguien estaba apoyado en la vuelta de la esquina. No sabría distinguir si era la presencia agradable o la alarmante.
Sólo tenía miedo.
¿Cuándo viene Erik? —preguntó a Alice con preocupación—. Me muero de frío.
Vendrá en nada, vive cerca —Alice hizo un gesto con la mano para restarle importancia a la situación.

¤

«Es el momento, o actúo ahora o no actúo» pensaron dos mentes a la vez.

enero 25, 2013

Capítulo 5. "Casualidad". Parte 5


Un presentimiento invitó a un chico que esperaba en la calle a comenzar a andar. Al principio quería quedarse esperando un rato más, puesto que no tenía nada que hacer, pero su instinto fue más fuerte y se dedicó a seguir a su intuición, a caminar hacia donde le llevaran sus pasos.
Puso todos sus sentidos alerta para detectar cualquier cosa familiar, pero al parecer no había nada anormal alrededor. Pegó un trago a la botella que llevaba en la bandolera y siguió caminando, sintiendo el gélido aire contra su piel, aunque sin producirle frío alguno. Pateó una piedra que había en el suelo.
¡Tsk! —gruñó. Se sentía enfadado consigo mismo por lo ocurrido el día anterior.
Vio un autobús pasar a toda pastilla por su lado. Lo sintió. Levantó la vista y echo a correr hacia la siguiente parada, donde posiblemente se bajaría. Corrió lo más rápido que pudo para no perderlo de vista.
Al fin observó el autobús pararse en su correspondiente parada. Se ocultó a la vuelta de la esquina. Aguardó.
Sólo dos personas se bajaron en esa parada. Una chica, de aparentemente dieciséis o diecisiete años, no muy alta y peinada como Bon Jovi en Runaway bajó primero cargando con varias bolsas grandes, posiblemente llenas de ropa, en sus menudos bracitos.
A continuación bajó la Chica Desconocida. Llevaba otras bolsas en las manos, pero no tan grandes como la muchacha que bajó antes que ella, aunque sí en mayor cantidad. Llevaba un gorro ceñido a la cabeza, ocultando parte de su peculiar cabellera, y un abrigo que ocultaba la delgadez de su cuerpo. Dijo algo a la otra joven y ambas rieron en voz alta. Parecía feliz.
Pero él percibía a la chica desconocida de formas distintas. Una, como un ente extraño, pero a la vez alguien en quien podía depositar plena confianza, era instinto; otra, como un ser triste y deprimido, agachado en la esquina de una habitación oscura, llorando sin descanso. Le dolía percibir aquellos sentimientos.
Apilaron las bolsas en la calle y la chica que iba peinada como Bon Jovi hizo una llamada de móvil. Él se disponía a esperar cuando percibió algo más.
Una presencia conocida y desconocida a la vez. Sabía que esa presencia también le había detectado a él.

enero 24, 2013

Capítulo 5. "Casualidad". Parte 4


Después de un largo y exhaustivo día de compras, Alice y Melanie se disponían a dirigirse a casa, con un cargamento monumental de bolsas.
Mamá, ¿nos puedes venir a buscar? Llevamos demasiada ropa como para llevarla nosotras solas a casa.
Respuesta negativa.
Alice colgó el móvil.
¡Joder, pues a ver cómo nos arreglamos para cargar todo esto desde la parada del autobús hasta mi casa!
No te preocupes, tengo más fuerza de lo que parece —Melanie le guiñó un ojo. De pronto su rostro se crispó. Se había olvidado completamente de aquello.